Focus

Desmentir los mitos de la inversión en pequeñas y medianas capitalizaciones

Lunes, 10/30/2017

Muchos inversores en renta variable europea se sienten atraídos por empresas de gran capitalización por tradición y por visibilidad, pero también se suelen mostrar reticentes a la hora de indagar en empresas de menor magnitud, debido a prejuicios muy arraigados. Ello plantea la cuestión de si el escepticismo prevaleciente ha suprimido indebidamente la exposición a una clase de activo dinámica que ha superado a las grandes capitalizaciones en 12 de los últimos 17 años y que en lo que va de año supera al índice de grandes capitalizaciones en un 5,5%.

Lunes 30/10/2017 - 11:00
Claire Shaw European Mid & Small Cap Equities Expert
"Dividendos y pequeñas y medianas capitalizaciones no son un oxímoron".
Claire Shaw European Mid & Small Cap Equities Expert

Aunque a contracorriente de una percepción popular, nuestro criterio es que un enfoque selectivo de pequeñas y medianas capitalizaciones puede no sólo brindar a los inversores una exposición robusta a empresas de alto crecimiento, sino también un rendimiento superior, con independencia de la coyuntura económica. En mi último boletín de inversión, traté de desmontar algunos de los principales mitos que persisten en torno a las pequeñas y medianas empresas.

Mayor riesgo inherente

El concepto de que un mayor riesgo es inherente a las empresas de pequeña y mediana capitalización queda contradicho por un montón de hundimientos espectaculares del ámbito de la gran capitalización: basta con citar dos casos paradigmáticos como Enron y WorldCom.

Los inversores no deberían dar por sentado que conforme crece el capital de una empresa, su riesgo inherente disminuye. Entender los factores de riesgo de una empresa no consiste en saber adónde se dirige o cómo funciona, sino comprender de qué modo puede retener su ventaja competitiva con independencia de su tamaño.

Cuanto más pequeña, más débil

Ello revela además un segundo mito relacionado con la inversión en pequeñas capitalizaciones: "cuanto más pequeña, más débil". Adoptando un enfoque selectivo y llevando a cabo una búsqueda avanzada, los inversores pueden acceder a balances más lozanos y menos apalancados con menos posibilidades de verse zarandeados por tormentas económicas, a diferencia de algunos de sus homólogos de gran capitalización.

Para nosotros, el secreto de la inversión en pequeñas y medianas capitalizaciones estriba en comprar empresas de alta calidad con un saldo neto de caja positivo y valoraciones baratas. Ello permite a los inversores beneficiarse del elevado alfa que producen pequeñas y medianas capitalizaciones pero sin que ello entrañe un mayor riesgo.

Cuidado con la volatilidad

Podría esgrimirse que las empresas de pequeña capitalización, como grupo, son más vulnerables a cambios del ciclo económico y a períodos de acusada volatilidad. Sin embargo, eso es una simplificación excesiva que oculta un argumento de inversión importante, y es que para los inversores que deseen encontrar empresas de alta calidad en este ámbito la volatilidad debería ser bien recibida.

Para los inversores de convicción, los períodos de tiempo en que determinados valores sufren descrédito crean oportunidades óptimas de compra. La distinción de nuestra búsqueda estriba en dar con valores desconocidos e impopulares; Lucara, uno de los principales productores de diamantes de tipo IIa, es un perfecto ejemplo de ese proceso.

La acción de Lucara no goza de mucho predicamento entre las firmas de servicios de inversión y el mercado la estuvo castigando debido a la tormenta de factores negativos que sufrió en 2017. Estos factores de corto plazo y esencialmente cíclicos brindaron un punto de entrada atractivo, por lo que compramos una empresa extraordinariamente rentable (márgenes de EBITDA del 55% y ROE del 28%) que cotizaba en múltiplos muy baratos, con un rendimiento del flujo de caja libre de dos dígitos y un 4% de rentabilidad por dividendo. A largo plazo, la volatilidad es un aliado para los inversores pacientes y largoplacistas.

Falta de rentabilidad por dividendo

Un argumento económico clásico que fomenta la inversión en grandes capitalizaciones es que los valores fuertes y estables con posiciones de mercado afianzadas se centran en crear valor para los accionistas y en incrementar los dividendos. Puede ser cierto, pero no es algo exclusivo de las empresas de mayor tamaño.

A través de nuestro proceso de inversión, solemos dar con empresas que pueden producir buenos retornos para los accionistas y tener un saldo neto de caja elevado. A pesar del mito de que las pequeñas y medianas capitalizaciones son un erial de rendimientos, lo cierto es que hay un sinfín de empresas que producen buenos flujos de caja libre.

Pago de la "prima por pequeña y mediana capitalización"

La prima por pequeña y mediana capitalización está bien acreditada, pero hay una excesiva generalización. A lo largo del tiempo, podemos esperar una mayor rentabilidad media de pequeñas empresas que de las de mayor tamaño, aunque ello no significa que debamos plantar semillas a ciegas con la esperanza de que crezcan árboles.

A través de nuestro proceso, evitamos activamente pagar la prima por pequeña capitalización. Llevamos a cabo análisis exhaustivos y estudiamos escenarios antes de invertir en empresas de alta calidad en el punto de máximo pesimismo, en que decrece la prima por pequeña capitalización. Las tensiones ruso-ucranianas en 2014, el desplome del precio del petróleo por debajo de 30 USD en 2015 y la crisis bancaria italiana el pasado año son vicisitudes en las que invertimos en un punto en que el sentimiento tocaba fondo y el miedo estaba en su apogeo.

Es fácil decir que se invierte a contracorriente, pero la dificultad estriba en llevarlo a la práctica y requiere una firme convicción en el proceso y filosofía de inversión. Los inversores en pequeñas y medianas capitalizaciones afrontarán un acusado nivel de volatilidad. Sin embargo, como inversores a contracorriente, la hostilidad hacia determinados valores, sectores y países es lo que nos estimula.

Por definición, los valores de nuestra cartera suelen ser diametralmente opuestos a las asignaciones de nuestros homólogos. Para los inversores de convicción, la persistencia de mitos y un mercado ineficiente para las pequeñas y medianas empresas ha creado un terreno fértil para los verdaderos gestores activos.